El fin de un año no es un punto final, sino una oportunidad para recordar lo esencial. En medio de las celebraciones, de los balances y de los propósitos para el futuro, podemos detenernos un instante y preguntarnos: ¿Qué queda cuando no busco cambiar nada?
El yoga y la meditación nos recuerdan que no hay nada que alcanzar, porque lo que somos ya está aquí. No es un “nuevo yo” el que comienza con el cambio de calendario, sino la posibilidad de vivir cada instante desde la presencia y el amor.
Cerrar el año de manera consciente no significa hacer grandes rituales ni exigirse logros. Basta con respirar profundamente, agradecer lo que la vida trajo, soltar lo que ya no pertenece y descansar en el silencio del ahora.
La práctica de yoga y meditación puede ayudarte a cultivar esta mirada:
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Una respiración consciente para volver a ti.
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Una postura sencilla que libere tensión y te recuerde la calma.
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Un instante de quietud para sentir que no hay nada que falta.
La verdadera renovación no ocurre al llegar un nuevo año, sino en el reconocimiento de que ya eres completo aquí y ahora.
Deseamos que este cierre de ciclo sea un momento de descanso interior, de conexión con el amor que eres, y que cada día del próximo año lo vivas desde esa misma presencia.
MLBC💜
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