Habitar la ansiedad: aprender a estar con lo que sentimos sin luchar

La ansiedad forma parte de la experiencia humana. A veces aparece ante una situación concreta y otras veces parece surgir sin una razón clara. Pensamientos que se aceleran, tensión en el cuerpo, sensación de peligro, necesidad de controlar lo que va a suceder…

Y cuando aparece, muchas veces nuestra primera reacción es querer que desaparezca.

Queremos dejar de sentirla, tranquilizarnos rápidamente o encontrar una solución que nos devuelva a ese estado en el que todo parece estar bajo control.

Pero ¿y si pudiéramos relacionarnos con la ansiedad de otra manera?

No se trata de luchar contra lo que aparece dentro de nosotros. Se trata de aprender a estar presentes con la experiencia tal y como es, sin convertirla inmediatamente en un problema que tenemos que solucionar.

Habitar no significa resignarse

Habitar la ansiedad no significa disfrutar de ella ni resignarnos a vivir permanentemente con ella.

Significa dejar de añadir una segunda capa de sufrimiento a lo que ya estamos sintiendo.

Una cosa es sentir nervios, miedo o inquietud.

Y otra muy diferente es pensar:

«No debería sentirme así.»

«Tengo que conseguir que esto desaparezca.»

«¿Y si me pasa algo?»

«No voy a poder con esto.»

La sensación ya está ahí. La lucha mental puede hacer que ocupe todavía más espacio.

Podemos comenzar por algo muy sencillo: sentir antes de interpretar.

Cuando aparezca ansiedad, prueba durante unos minutos a cerrar los ojos y observar qué está sucediendo realmente en el cuerpo. ¿Hay presión en el pecho? ¿Tensión en el abdomen? ¿Movimiento acelerado? ¿Calor? ¿Inquietud?

No necesitas cambiar nada.

Solo observar.

Después puedes llevar la atención a la respiración y permitir que sea como es, sin obligarla a ser más profunda ni más lenta.

Poco a poco podemos descubrir algo importante: la ansiedad es una experiencia que aparece en nosotros, pero no define todo lo que somos.

La presencia abre un espacio

La práctica de yoga y meditación puede ayudarnos a desarrollar precisamente esta capacidad de estar presentes.

En una postura de yoga aprendemos a notar cuándo estamos forzando y cuándo podemos soltar un poco.

En la meditación aprendemos a observar pensamientos sin tener que seguir cada uno de ellos.

Y en la vida cotidiana podemos llevar esa misma actitud a los momentos difíciles.

Quizás no podamos elegir siempre lo que sucede.

Pero sí podemos aprender a no abandonarnos cuando sucede.

La paz no siempre consiste en que desaparezca todo aquello que nos incomoda.

A veces la paz aparece cuando dejamos de luchar contra el momento presente.

Y desde ahí, con más claridad, podemos actuar, pedir ayuda, descansar o tomar las decisiones que necesitemos.

En Dharma Yoga y Meditación trabajamos el yoga y la meditación como caminos de presencia y autoconocimiento. También ofrecemos espacios de acompañamiento y facilitación para quienes están atravesando momentos en los que necesitan ser escuchados y poder mirar lo que viven desde otra perspectiva.

No se trata de conseguir una vida sin ansiedad. Se trata de aprender a estar contigo también cuando la ansiedad aparece.

MLBC💜

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