Moverse bien no significa ser extremadamente flexible.
Tampoco significa poder hacer posturas complicadas.
La movilidad tiene que ver con la capacidad de mover nuestras articulaciones de manera funcional, cómoda y consciente.
Y aquí encontramos una relación muy interesante entre yoga y movilidad.
A medida que pasamos más tiempo sentados, utilizando pantallas o realizando movimientos repetitivos, es fácil que determinadas zonas del cuerpo pierdan movilidad.
Los hombros pueden sentirse rígidos.
Las caderas pueden moverse menos.
La columna puede sentirse menos flexible.
Y muchas veces no nos damos cuenta hasta que aparece una limitación.
Flexibilidad y movilidad no son exactamente lo mismo
La flexibilidad hace referencia, de manera sencilla, a la capacidad de los tejidos para permitir determinado rango de movimiento.
La movilidad incluye además la capacidad de controlar ese movimiento.
Por eso, una práctica de yoga consciente no debería centrarse únicamente en llegar más lejos.
Debería ayudarnos a conocer cómo se mueve nuestro cuerpo.
Algunas zonas que podemos trabajar
En una práctica de yoga y movilidad podemos prestar atención a:
- Movilidad de hombros.
- Movilidad de caderas.
- Movimiento de la columna.
- Tobillos.
- Rotaciones suaves.
- Movimientos coordinados con la respiración.
No es necesario realizar ejercicios complicados.
Unos minutos de movimiento consciente pueden ayudarnos a descubrir dónde existe rigidez y dónde necesitamos prestar más atención.
La movilidad también es una cuestión de escucha
El cuerpo no está separado de nuestra experiencia.
Cuando estamos tensos emocionalmente, muchas veces nuestro cuerpo también cambia.
Cuando estamos relajados, nuestros movimientos pueden ser diferentes.
Por eso practicar yoga no consiste únicamente en modificar el cuerpo.
Consiste en relacionarnos con él de otra manera.
En nuestras clases, cada persona puede acercarse a las posturas desde su propio momento. No todos tenemos la misma estructura corporal, la misma historia ni las mismas necesidades.
Y eso está bien.
No necesitas que tu cuerpo sea como el de otra persona.
Necesitas conocer el cuerpo que tienes.
La movilidad puede convertirse así en una práctica de libertad.
No para conseguir un cuerpo perfecto.
No para demostrar nada.
Simplemente para poder habitarlo con mayor comodidad y conciencia.
Porque cuando recuperamos espacio en el movimiento, muchas veces también descubrimos algo muy valioso: que no necesitamos llegar más lejos.
Necesitamos estar más presentes en aquello que ya podemos hacer.
MLBC💜
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